
Visitantes XII: “Sedimentos”
Memorial de un paisaje urbano
Sedimentos: Memorial de un paisaje urbano surge de una convocatoria abierta y reúne a seis artistas que trabajan la ciudad desde sus materiales residuales y sus capas ocultas: Agustina Puricelli, Owen (Juan Cruz Simón), Julieta Marasas, Lucrecia Giménez, Mercedes Cammisa y Nicolás Torre.
Propone leer lo urbano como un archivo vivo: superficies erosionadas, restos industriales, transferencias, silencios y pinturas que invitan a desacelerar la mirada.
Texto Curatorial
La ciudad contemporánea se construye sobre una promesa de permanencia: estructuras de acero, concreto pulido, superficies impermeables que resisten el paso del tiempo. Sin embargo, en cada oxidación que aflora, en cada desgaste que se acumula, en cada espacio que muta, el tiempo insiste en manifestarse. Sedimentos propone un recorrido por esas capas donde lo urbano revela su condición de palimpsesto: una superficie de escritura múltiple donde conviven sedimentos de memoria, transformación y devenir.
Los seis artistas reunidos en esta muestra comparten una sensibilidad particular hacia la materia como archivo vivo. Sus obras no representan la ciudad, la atraviesan desde sus profundidades.
Agustina Puricelli traslada la fotografía analógica a placas de acero inoxidable, generando una tensión entre la fugacidad de la imagen y la permanencia del metal industrial. Sus piezas interrogan los límites de la representación en un gesto que es, a la vez, técnico y poético: ¿qué sucede cuando la imagen se vuelve materia, cuando el soporte deja de ser neutral para convertirse en archivo?.
Por su parte, Owen (Juan Cruz Simón) captura momentos espontáneos de distintas ciudades del mundo para luego trasladarlos a materiales encontrados en la calle cordobesa. Este gesto genera un cortocircuito temporal y geográfico: una escena de Milán sobre una chapa quemada, el mercado de Senlis en una superficie acanalada. La ciudad se convierte en soporte y las imágenes migran como los cuerpos que retrata, generando un relato donde lo urbano es, simultáneamente, origen y destino.
En el trabajo de Julieta Marasas, los materiales industriales se transforman en organismos sensibles a través de procesos alquímicos. La oxidación hace visible el tiempo operando sobre la materia, revelando esa capa microscópica donde lo vivo y lo inerte se encuentran. Sus instalaciones proponen pensar la superficie urbana como un territorio en metamorfosis constante, donde la rigidez de lo arquitectónico coexiste con formas híbridas que insisten en emerger. Cada obra funciona como un corte geológico que expone los estratos de transformación material. La ciudad ya no es estructura estable sino sedimento en proceso.
Mercedes Cammisa recupera técnicas pictóricas históricas —el temple al huevo, la tradición de los vanitas— para construir escenas domésticas inquietantes. En sus pinturas, insectos de la descomposición invaden espacios cotidianos mientras los cuerpos permanecen en una extraña pasividad. Estas obras dialogan con la entomología forense, pero también con nuestra propia experiencia del tiempo urbano contemporáneo: esa sensación de "pudrirse en vida" en la rutina, la hostilidad velada de los espacios que creemos seguros. Sus pinturas operan como Estrato iconográficos donde se superponen la tradición artística, la experiencia doméstica y la reflexión sobre la mortalidad.
Lucrecia Giménez trabaja con el sonido, la fotografía y la palabra para hacer audible el silencio de los espacios vacíos. En esta práctica sinestésica —escuchar los materiales, mirar los sonidos— la artista propone una forma de percibir que trasciende lo humano. Los pájaros, los objetos, el aire, las personas: todos participan de un "dialecto universal" que emerge cuando nos despojamos de las categorías habituales de percepción. La ciudad, entonces, no es solo arquitectura sino atmósfera, resonancia, sedimento acústico.
Nicolás Torre trabaja desde la abstracción para construir paisajes internos. Sus composiciones en acrílico operan por capas y tramas que remiten tanto a la construcción del espacio urbano como a la sedimentación psíquica. Sus obras funcionan como mapas de una geografía íntima que, paradójicamente, sólo puede existir en diálogo con lo urbano que las rodea.
Invitamos a detenerse en aquello que la velocidad urbana pasa por alto, a leer los sedimentos : esas capas de transformación, desgaste o acumulación donde el tiempo se hace visible y la materia recupera su voz. En un contexto donde lo urbano se piensa cada vez más como superficie lisa, estas prácticas reivindican la profundidad, la textura, la marca. Nos recuerdan que toda ciudad es, también, sedimento en formación; que toda superficie contiene capas de memoria esperando ser excavadas.

Romy Castiñeira
Artista visual, curadora y gestora cultural. Su trabajo explora la relación entre cuerpo, espacio y materia a través de instalaciones, fotografías y experiencias participativas, utilizando materiales como plástico, hierro y el propio cuerpo. Ha participado en ferias como ArteBA, Art Lima y Otra Feria, y realizó una residencia en París. Entre sus proyectos destacados se encuentran Espacio-Vacío, El Origen y la serie Zonas, que activa relaciones sensibles con la arquitectura y el entorno urbano. Además, ha dirigido la galería El Gran Vidrio y coordinado talleres de arte y movimiento, combinando prácticas artísticas con cuidado y escucha.

Agustina Puricell
En el marco de SEDIMENTOS, Agustina trabaja desde procesos analógicos, instalaciones y video para tensionar la representación y sus fallas. Interviene materiales, soportes y dispositivos para evidenciar la fragilidad de la imagen y su vínculo con el tiempo y la memoria.
Su obra propone una experiencia sensible donde la fotografía deja de ser registro para volverse acto, explorando la pulsión de muerte de la imagen y la imposibilidad inherente de toda representación.

Owen
La ciudad como escenario.
Lo cotidiano como relato.
El gesto anónimo como huella.
En el marco de SEDIMENTOS, Owen captura escenas espontáneas de la vida urbana y las traslada a materiales encontrados en la calle, donde la imagen se transforma con el paso del tiempo, el desgaste y la superficie que la sostiene.
Su obra convierte la ciudad en soporte y testigo: cuerpos, espacios y materia se entrelazan en un relato colectivo que expande los límites entre lo público, lo privado y lo compartido.

Juliesta Marasas
Materia como organismo.
Cuerpo, sistema y transformación.
Lo industrial vuelto sensible.
En el marco de SEDIMENTOS, Julieta trabaja con metales, oxidación, cemento y procesos alquímicos para revelar un submundo que late bajo la superficie urbana.
Su obra propone pensar la ciudad como un territorio en metamorfosis, donde lo natural y lo industrial se tensiona, y donde la corrosión se vuelve huella del tiempo, de la vida y de la resistencia.

Nicolás Torre
Abstracción como territorio.
Vacío, silencio y soledad como lenguaje.
Capas, tramas y planos en tensión.
En el marco de SEDIMENTOS, Nicolás trabaja desde la abstracción para construir paisajes internos y espacios alterados, donde la pintura dice lo que el lenguaje no alcanza.
Su obra reconfigura territorios atravesados por el análisis, la música, la arquitectura y el paisaje, creando composiciones incompletas donde el color y la materia sostienen el sentido.
Mercedes Cammisa
Habitar lo íntimo.
El cuerpo en pausa.
La casa como escenario.
En el marco de SEDIMENTOS, Mercedes trabaja escenas domésticas atravesadas por la experiencia del encierro, donde lo cotidiano se vuelve hostil y el cuerpo aparece presente, pero casi ausente.
Sus pinturas dialogan con la entomología forense y la tradición del vanitas: insectos, descomposición y rutina construyen una imagen de muerte en vida, una quietud que persiste aun cuando el encierro ya no existe.











